
Lo que no entienden los popis del ITAM es que si la oferta y la demanda se cruzan en un punto donde a la gente no le alcanza el pan, entonces el modelo está mal. O eso es lo que me predicaba un reconocido economista de la UNAM. Y sí, visto desde el lado de la demanda, esperar que el hambre acabe con un cierto porcentaje de la población, hasta el punto en donde la contracción de la demanda genere una caida en los precios tal que la gente pueda empezar a pagar los precios de la oferta, resulta una forma absurda además de equivocada de analizar el problema. Más aun si se deja de lado el comportameinto de la oferta.
Pero quizás Hogo Chavez tenía la misma noción que mi interlocutor en una terraza de puerto escondido. Si la gente tiene hambre y no tiene para pan, dale el pan más barato. O mejor aun, controla el precio del pan en cierto nivel para que no existan "abusos" de los productores.
Y finalmente el resultado es aun peor que el estado original donde los precios discriminan del vital alimento a un sector de la población. Ahora, el precio es el causante de su ausencia para todo el mundo. Al existir un control de precios donde los productores dejan de obtener ganancias por fabricar el alimento, este desaparece de los estantes de los supermercados. Se genera así una escasez inmediata, y la gente, que ahora si puede cubrir el precio, ve resignada no la ausencia del producto, sino el incremento en los precios de otros alimentos que agradeciendo la erronea politica de precios, ven su demanda crecer. Y quien pierde? todos. Quien gana? el discurso político y la justicia social. Desafortunadamente ambos de muy bajo contenido calórico.
Jose A. Casas-Alatriste