Pues hoy que veía los encabezados de los periódicos, y los discursos y contradiscursos, vacíos en el fondo, y con la aparente única preocupación de librar-ganar lo más posible para las elecciones del siguiente domingo, me acordé de la rata, y pensé en la actual batalla antinarco. Pues al final eso es lo que es. La misma rata pero con una AK-47 que entra a la central a exigir sus desperdicios.
Estoy en desacuerdo con muchas medidas que ha tomado el actual gobierno. Y quizás también en la manera en que se ha librado la famosa guerra contra el narco. Lo que tengo absolutamente claro es que es un problema que no nace en este sexenio, y cuya respuesta era impostergable. Como la de tratar de sacar a la rata gigante de la central.
Se que muchas ciudades que hace apenas algunos años presumían su pasividad, son hoy pueblos fantasmas a determinadas horas. Y que la gente vive bajo una constante sensación de miedo y terror. Se que son más de 20 mil muertos y que la cifra no parece estar en descenso. Pero este no es un problema generado por Felipe. Este es un problema de muchos sexenios, en donde se toleró, se coadyuvó y se permitió una relación estado-narco. El interés en ambos lados era genuino y en el corto plazo la aparente tranquilidad y los millones resultaban un equilibrio perfecto.
Sin embargo la rata creció. Y creció demasiado. Lo que antes parecía un equilibrio, dejó de serlo. Las inmensas fortunas generadas por el narco hicieron que sus estructuras empezaran a dominar a las segundas, a las del estado y sus instituciones. Y de pronto la rata era la dueña de la merced, con más recursos, con más poder.
Esa es la realidad y lo que estamos viendo el día de hoy es el reflejo de la dimensión insospechada que ya tenía la rata. El tamaño y profundidad con la que se encontraba penetrada en todos los niveles de la sociedad, y el valor indefinido se su capacidad económica y los intereses derivados.
Es por eso que la guerra ha sido así de violenta. Pues no sólo los grupos "controladores" se han tenido que defender contra el poder del estado, sino también contra otros grupos interesados en conservar y ocupar las posiciones descuidadas por la famosa guerra. Y para terminarla de fregar, su estrategia ha sido muy clara: Voltear a la opinión publica en contra de la estrategia del estado (y vaya que es fácil criticarla!). Este es el motivo por el que hemos visto una escalada de violencia insospechada, y con homicidios, magnicidios y demás cidios que buscan rendir a la sociedad en un "Ya Basta". Sólo que ese ya basta, en este momento, sería darle el triunfo a la rata. Dejarla vivir detrás de nuestra comida, dejarla crecer y alimentarse.
Hoy escuché en palabras de alguien más una frase atribuida a Maquiavelo (que no puedo desmentir, porque cuando empecé a leer el Príncipe, no estaba ni en el mood, ni en el momento y lo abandoné a las pocas hojas) pero decía algo así: Postergar una batalla ineludible, es condenarte a perderla. Y creo que no puedo estar más de acuerdo.
Jose A. Casas-Alatriste

2 comments:
Siento que rata ademas de ser alimentada por los mismos bodegueros de la merced, era y es alimentada por unos vecinos que no hablan español. Probablemente esa sea la razon por la que uno de los cerebros de la rata aparece en una lista que publica el vecino (el que no habla español)en donde se nombran a los animales (unos roedores, unos mamiferos, unos reptiles y otros no tanto) mas ricos de la selva. Abrazo fuerte y felicidades por lo que escribes.
Muy cierto el comentario... Gracias!
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