Thursday, December 29, 2011

Desde el iPad

(después de 15 minutos intentando subir una foto tomada con el iPad, me di por vencido, la absurda no compatibtilidad entre Google y Mac)

El entorno no es el mas habitual. Enfrente de mi tengo un tanque de oxigeno de casi metro y medio de altura. Al lado dos tubos de plástico alcanzan las fosas de mi abuela que me ve desconcertada picando le y picando le a su recién estrenado regalo navideño: un iPad.
Entre frase y frase hablamos de detalles como la facilidad para escribir en este teclado. Le fregaduras del auto corrector y las "presión que hay que meterle al tecleo". Es 29 de diciembre de un 2011 que ha sido de claroscuros con toques increíbles de experiencias, viajes, independencia y cambios. También ha sido un año de madrazos y autoevaluacion, de reconocer que hay errores que se derivan de una limitada autocrítica, y que es esto ultimo lo que a veces nos lleva a un estado de inconformidad individual.
Es 29 de diciembre y pasaré año nuevo en la ciudad. Hace mucho Tiempo que no pasaba año nuevo en l ciudad. Extraño salir esos últimos días. El año pasado lo pasé en Acapulco. Hace dos en san Miguel de Allende, hace res en Chiapas, hace cuatro en Ixtapa (empiezo a ver en la cara de mis 2 lectores una línea continua de zzzz que empiezan a perderse en este texto irrelevante). Pero bueno, 2011 mi abuela sobrevivió. Está acá sentada platicando con mi madre que cada vez más adopta rasgos infalibles de ángel guardián. Y en este jueves sui generis, de vacaciones sin vacación, son reflexiones sin tanta profundidad, publico el primer post desde una i pad (me siento raro, para ser honesto)por lo que dejo las fallas propias del auto correct para que quede constancia de ello.

(anexo foto desde mi perspectiva)

Jose A. Casas-Alatriste

Tuesday, December 13, 2011

La Respuesta (No) Oficial que Yo Hubiera Dado


Al cachorrerío de asesores, ahí va de a grapa:

"Estimados Mexicanos,
En días recientes he cometido errores importantes en diferentes foros, sobre diferentes temas, que sin duda han dañado la imagen que muchos Mexicanos tenían de mi. No es para menos. Reconozco que las burlas de las que he sido objeto están justificadas en respuestas incorrectas, lapsus de memoria, o simplemente ignorancia de mi parte en algunos temas que debería dominar. Ofrezco una disculpa con todo mi corazón, pero sobretodo me debo a mi mismo una disculpa por no responder a las expectativas que yo mismo me he trazado durante años.
Si embargo soy una persona que a través del reconocimiento de sus errores, sabe convertir las caídas en levantadas más firmes, críticas en exigencias, errores en experiencias.
De esta suma de acontecimientos me llevo varias lecciones sumamente valiosas para mi, y sobretodo para el proyecto de país que encabezo, el cual estoy profundamente convencido de que es el que México debe adoptar.
En primer lugar el aprendizaje ha sido a comprender el peso imborrable de las palabras, la trascendencia inevitable de las cosas que en un contexto u otro pueden decir mensajes opuestos. También me deja esta lección que existen cosas de las que no nos podemos alejar. No importa la responsabilidad o el tiempo que demande un puesto público, siempre debemos de estar cerca de las cosas que nos hacen mejores personas, como la familia, la cultura, la recreación etc... Quizás la presión sobre mi persona, así como los compromisos que estas conllevan me han llevado a alejarme de hábitos que en verdad disfruto como pasar tiempo con mi familia o leer un libro, y la cantidad y complejidad de factores que componen la problemática nacional me han llevado a olvidar datos quizás demasiado obvios o inmediatos.
Pero la lección más grande que me deja estos días, es que no importa que tan grande y trascendente sea un proyecto de nación, no importa que tan acalorado sea el debate público, no importa que tan relevante sea para las generaciones venideras las definiciones que hoy están en mis manos construir, todo esto no importa si no regresamos a lo más básico. A comprender y no perder de vista esos pequeños grandes factores que mejoran o empeoran de manera drástica la vida de millones en este país. Porque de nada sirve un macro proyecto de nación, si la gente sigue luchando por conseguir apenas un kilo de tortillas. Porque de nada sirve un país donde la mayoría de la población no pueda mencionar tres libros (y no por un lapsus sino por nunca haberlos leído), Porque de nada sirve el esfuerzo si en el país la mayor parte de la gente ve como objetivo de su trabajo, un salario mínimo. En ese cambio fundamental pienso enfocar mi pasión, mi trabajo de todos los días y mi entrega como persona."

Creo que esto le salvaría de una debacle en las encuestas... pero desafortunadamente vivimos en un país donde los políticos, por definición NUNCA se equivocan, y siempre buscan una justificación a sus pendejadas.

Jose A. Casas-Alatriste

Friday, December 02, 2011

El teletón: La excepción en un país sin filantropía.




Se viene el fin de semana del teletón. A limpiarnos las culpas y donar lo que no sobra de lo que nos sobra, solidarizandonos por un momento con el recurrente truco de las instituciones de asistencia privada: causar pena, lástima y culpa entre una sociedad egoísta y tacaña.

Creo que lo qué ha logrado el Teletón en estos años representa un esfuerzo muy respetable. No sólo se trata de donativos de empresas importantes (aunque sea a cambio de espacios publicitarios que "mejoran" su imagen) sino de miles y miles de personas que dejan su dinerito para apoyar esta causa en particular: niños y niñas con discapacidades. A pesar de las estúpidas teorías de conspiración y lavado de dinero, evasiones fiscales y otras tantas, me parece que lo que ha logrado el Teletón es sembrar una idea hasta hoy inexistente en la conciencia colectiva del Méxicano: Todos podemos donar y el que todos donemos ayuda a que la sociedad esté mejor.

Sin embargo estamos muy pero muy muy lejos de ser un pais filántropo. De hecho somos tan poco filántropos que segun este estudio del  Johnes Hopikins Center for Civil Society Studies, México se ubica en el numero 36 de 36 en un ranking del % del PIB que el pais destina a filantropía. En México, el valor total de las aportaciones filantrópicas no rebasa el 0.12% del PIB. Los países mejor rankeados (Holanda con 4.95%, Suecia con 4.41% o EEUU con 3.94%) forman parte de economías desarrolladas y ricas, pero existen muchos ejemplos de países con situaciones similares a las de México que se ubican muy por encima de nuestro país (Argentina dona el 2.6% de su PIB, Sudáfrica el 1.28%, Filipinas el 1.18% , Brasil el 0.5%).

En otro indicador relevante, el indice de nivel de donativos (World Giving Index Score), que toma en cuenta no sólo el % de la población que dona, sino también el % de que participa en labores de voluntariado, o simplemente declara haber ayudado a un desconocido, México cae al lugar 74.

Esto refleja entre otras cosas el bajo nivel de participación, ya sea económica o a través de voluntariado, que tiene nuestro país. Pueden existir muchas causas o justificaciones a nivel nacional, comunitario, social. El punto es que este es un tema que nos atañe a todos. Mientras nosotros, las empresas en las que tenemos poder de injerencia, o dentro de nuestras redes familiares o sociales, no hagamos un esfuerzo para contribuir a mejorar esta situación, NADIE pude culpar ni al gobierno, ni al resto de la gente, ni a los empresarios millonarios ni  a nadie. Esto o lo hacemos todos o todos somos de alguna manera corresponsables de su desatención. Jóvenes, ricos, pobres, clasemedieros, viejos, enfermos, sanos, con familiares afectados o sin ningún ideal en particular. Nos atañe a todos y está en manos de todos mejorar estos pésimos resultados.

¿Para qué, cómo y con cuánto?

¿Para qué? El tercer sector representa una oportunidad inmejorable de resarcir los vacíos que dejan las instituciones gubernamentales y privadas en cuanto a bienes públicos fundamentales (educación, salud, medio ambiente, desarrollo social, etc...) pero sirven a su vez también como contrapeso entre estos dos grandes sectores. Un país sin un tercer sector fuerte equivale a un país con una sociedad civil dividida y sin rumbo claro. Así de sencillo.

¿Cómo? Existen en México miles de insticiones privadas honorables que se dedican prácticamente a cualquier activdad de las arriba mencionadas (desde donativo de organos, hasta el rescate de la selva). Algunas de estas organizaciones se regulan a través de dependencias externas como la Junta de Asistencia Privad o el Centro Mexicano de la Filantropía.

Creo que el Teletón ha acaparado los reflectores de la filantropía (y es casi politicamente incorrecto no donar al Teletón), pero las vías son muchas. Yo en lo personal NO voy a donar al Teletón, pues mis esfuerzos los tengo en otras 2 instituciones, que a mi juicio, atacan 2 de los problemas más graves que le veo yo al país: la educación y el medio ambiente.

¿Cuánto? Aquí no hay reglas escritas, pero si queremos tener una sociedad civil tan ejemplar como Holanda o Suecia, podríamos destinarle el 4% de nuestro PIB (ingreso) personal. Mucho? Ok, busquemos entonces estar por lo menos por encima de la media de los 36 paises: Donemos el 1% de nuestros ingresos. De nuestros ingresos mensuales constantes y sonantes. No el cambio que le dimos al de la cruz roja. No los 5 pesos en la alcancía del teletón. 1% permanente. El Pib per Cápita actual es de aprox 10 mil dolares al año. El 1% son 100 dolares al año (menos de 9 dolares al mes). Con esto podríamos tener un tercer sector con recursos por 11,000,000,000 (once mil millones, o billones gringos) de dolares. Para que se den una idea, el presupuesto de egresos del gobierno federal es de aprox. 45 mil millones. ¿Se imaginan un tercer sector con aprox el 20% del presupuesto del gobierno? Manejado eficientemente, sin políticos de por medio, y con un sistema de rendición de cuentas inmediato? (o cumples o te dejo de donar). ¿Se imaginan la calidad y cantidad de hospitales, escuelas, programas de educación, programas medioambientales, museos, centros especializados, asilos, recursos para investigación, desarrollo, nuevas universidades, becas, oportunidades, etc. etc. etc. etc.?

Dejemos que el Teletón nos abra los ojos. Sí. Pero en serio. En la oportunidad única que representa convertirnos por iniciativa propia, en una sociedad mejor organizada y más generosa, fortaleciendo el tercer sector.

Postdata obligada: Si a alguien le interesa donar en algunas de las instituciones en las que colaboro, por favor mandenme un correo a casasjose@gmail.com

Jose A. Casas-Alatriste