Friday, May 18, 2012
Los Valores: La Falsa Promesa
En el desconsuelo de la peor campaña presidencial de la historia moderna de México, aparece la retórica y el dogmatismo de un personaje que parece querer vendernos la idea de ser un estadista a partir del sentimiento y el corazón, pero sobretodo de algo que todos sabemos necesitamos, pero pocos entendemos cómo lograrlo: Un estado sustentado en "VALORES". Ese es Andrés Manuel.
Alguna vez, no recuerdo bien si fue en la campaña de Miguel de la Madrid, en un mitin alguien le exigió al candidato: "Basta de realidades, queremos promesas!". La frase que roza con lo ridículo es un reflejo del ambiente político actual. Ya no estamos en una campaña de propuestas que pretendan modificar, corregir o asentar el rumbo (bueno o malo) que hemos tomado como nación. Las propuestas lejos de ser concretas, han tomado un tono más parecido al de las promesas. Y si las propuestas son más bien promesas sin sustento, ¿Dónde quedan las promesas románticas que no requieren un plan y acciones concretas?
Ahí es donde hábilmente López Obrador se ha posicionado con su (en un inicio ridículo) discurso del amor y los valores como pilar de su promesa. Llevar al país a un mejor rumbo gracias a un dogma de fe que claramente contrasta con el puntero: Nosotros somos los honestos. Y a través de esa honestidad es que cambiaremos la realidad para bien de millones.
Nada más falso.
En primer lugar proyectar un valor individual a una estructura social demuestra no sólo una terrible ingenuidad sino también un enorme sentimiento de paternalismo hacia "el pueblo/mis súbditos". Decir que por "voluntad" del mesías la corrupción de organismos y empresas gubernamentales terminará, resulta un bonito cuento de hadas que peligrosamente puede llegar a convencer en un contexto tan árido de ideas y opciones.
Sería interesante preguntarse los comos. A mi se me ocurren algunos:
- Darle total independencia a la Auditoria Superior de la Federación, concediéndole no sólo mucho más presupuesto del que tiene, sino proporcionándole los dientes necesarios para actuar, como lo hace la SHCP con los evasores fiscales, en casos de peculado y malos manejos por parte de funcionarios. (* Idea Guajira: Le pedimos al Gobierno de Alemania o Holanda que su congreso designe a un distinguido miembro de dicha nacionalidad para el puesto de auditor superior, para así evitar cualquier partidización en dicho nombramiento)
- Darle este poder al Auditor Superior implicaría necesariamente reformar la ley para que cualquier funcionario público en proceso de revisión por parte de la ASF perdiera de manera automática cualquier protección de su fuero constitucional, sin necesidad del procedimiento actual.
- Llevar a nivel constitucional las leyes de transparencia en la información de los recursos gastados por el gobierno, unificando criterios de compras, llevando a rango de ley los formatos y operativdad de las licitaciones.
- Establecer de manera mucho más clara, los niveles de responsabilidad que tienen tanto los directores de empresas estatales como los gobernadores y presidentes municipales sobre movimientos ilícitos o irregulares cometidos por sus gobiernos. Es increíble tener hoy a dos estados (Michoacán PRD y Coahuila PRI) con décadas de endeudamiento, y que sus ex Gobernadores se laven las manos de dichos malos manejos.
Un verdadero esfuerzo por movernos hacia una sociedad más honesta, de valores, empieza por cambiar las reglas del juego que impiden que esto suceda. Empieza por fijar planteamientos claros y acciones concretas que modifiquen el status quo de irresponsabilidad y falta de consecuencias. Implica poner en jaque los intereses de quienes hoy les levantan la mano en los mitines, y sobretodo, empieza por el ejemplo, la transparencia y la congruencia. El respeto a la reglas y el fortalecimiento de las mismas.
Por eso NO le creo a AMLO cuando habla de este cambio moral. De esta súbita conquista de la honestidad sobre la corrupción tan cacareada y tan carente de fondo. Porque en su gobierno demostró lo contrario. Demostró cerrazón y falta de transparencia. Demostró corrupción en su círculo más íntimo y que hoy aun lo acompaña. Demostró un enrome repudio a las reglas del juego y a los árbitros. Dejó muy claro, en su autoproclamación de Presidente Moralmente Posible, que anteponiendo un discurso dogmático y cuasi fundamentalista él SI puede ser juez y parte. Ese es el derecho que le concede su moralidad, según él.
Por eso NO creo que su promesa trascienda más allá del recurso desesperado por apoderarse de las urnas. No creo en su capacidad para transformar la putrefacta estructura ética que nos envuelve como sociedad y gobierno. Pues en este caso, el marco, las reglas, los incentivos y los castigos son los que están mal alineados, y no se alinean con retórica y discursos, sino con reformas y apertura al cambio. No se transforma a una sociedad desde el discurso de un supuesto redentor, sino desde un nuevo orden que primero nos obligue y luego nos comprometa, hasta el grado de nunca más permitir que la estructura se pudra, pues esta se sustenta desde abajo. Por estos motivos la propuesta, que en este caso es promesa de Andrés Manuel no es más que una bonita suma de intenciones nada más alejadas de un futuro viable.
Y como en su caso no existen propuestas lógicas ni viables, y sólo existe esta promesa inverosímil, no me queda la menor duda que de todos los retrocesos posibles para los siguientes seis años, con él sería el peor. (he escrito otros, varios, posts en este blog donde describo porqué opino esto)
- Cómo corolario, ante la enorme crispación y casi odio que se respira en redes sociales y el tono de los comentarios, la lección es para nosotros. Ojalá la siguiente vez pongamos atención no sólo un par de meses antes, a los procesos democráticos. En la formación, determinación y construcción de estos "lideres". Hoy tenemos en la boleta a los candidatos que nos merecemos. Vienen tiempos terribles de mal gobierno y crecimiento en la corrupción. Espero que esto tenga al final un lado positivo: El involucramiento como sociedad de las decisiones que nos atañen a todos. Esta última frase es la definición de "Política" aunque el termino nos tenga ya tan hartos.-
Jose A. Casas-Alatriste
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4 comments:
Estimado José,
Pienso que al menos AMLO está tratando de hacer un cambio (aunque se escuche súper trillado). Si no es él, ¿A ti quién te convence para que sea nuestro próximo presidente?
No hay candidato que me convenza. Desafortunadamente estamos ante un escenario donde las propuestas más importantes se contraponen con candidatos ineptos. Pero prefiero un candidato que se imagine México en el 2050 a uno que pretenda regresar a 1970.
Felicidades por este post con una crítica pensada.
Creo que sea quien sea el que salga, ya nos cargó el payaso.
Opino lo mismo... Ahora el punto es que nos cargue lo más suavecito posible, no?
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