Sunday, June 24, 2012

Yo soy 32



               Mañana lunes cumplo 32. Por primera vez en mi vida no me espera una fiesta con fatídicas consecuencias para mi hígado y el de mis amigos. No me espero demasiadas felicitaciones ni regalos. Quizás ese sea otro de los costos ineludibles de crecer.O a lo mejor todo tiene que ver con que cayó en lunes,
este sábado tuve una boda y el siguiente hay ley seca.
              Sea como sea creo que es la primera vez que mi cumpleaños es tan irrelevante. Por la fecha, junio, este día generalmente iba acompañado de cambios de ciclos (escolares principlamente). El inicio de una buena vacación. El viaje saliendo de prepa. La terminación de ese increíble semestre de Erasmus.
              La vida laboral, entre otros incomparables prejuicios vs la vida de estudiante, tiene ese otro: La monotonía. La permanente continuidad que nos impide ver ciclos ligados a lapsos o viceversa.
             El trabajo impide ver con esos ojos de novedad cada año (5to, 6to, tercer semestre...) y los ciclos están más bien marcados por éxitos o fracasos. Movimientos, crecimiento o alguna coyuntura que nos haya dejado al lado del camino. Un nuevo proyecto, o varios. Su ciclo de vida. Su aniversario. Pero nunca es lo mismo.
               Por eso es importante no dejarse de fijar en los cumpleaños. Como tampoco creo que sea conveniente dejar de hacer propósitos de año nuevo o recordar las fechas importantes que te liguen con hechos y personas relevantes. Y en este proceso de revisión nostálgica o autoplaneación estratégica, me parece que el elemento que le da cuerpo a la madurez y la semilla de una muy frágil sabiduría, es tener la capacidad de empezar a hacer cortes de caja con una gran dosis de autocrítica. No con la finalidad de vivir deprimidos bajo el yugo de nuestra incapacidad a autocomplacernos. Más bien creo que con el tiempo, la conciencia de que el tiempo que nos queda para ser mejores es menor, se hace más presente.
              Yo en lo personal me he vuelto muy intolerante y malhumorado en ocasiones. He perdido mis dotes de gran conversador y estoy leyendo menos que nunca. Ahí está lo que los entusiastas llamamos mi "área de oportunidad". Por otro lado me siento profesionalmente en un punto muy interesante donde el balance entre experiencia y energía está a todo dar.
              En fin, a pocas horas del corte de caja 32 me quedo con esos puntos. No perder de vista los ciclos. Y si son difíciles de dibujar, entonces  imaginarlos, crearlos. Empezar algo de nuevo es equivalente a dejar de hacer algo y ahí se abre una nueva oportunidad de nacer a través de algo. Aprender y mantenernos jóvenes. Evitar jamás un espejo empañado de mediocridad por haber perdido de vista los ciclos de felicidad que la vida nos presenta una sola vez.

Jose A. Casas-Alatriste

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