Hay lugares que ves por fuera que no das dos pesos.
Encontrarlos, o más bien descubrirlos, se convierte en una experiencia mucho
más interesante, precisamente por su poco atractivo exterior, por jugarle un poco al descubridor.
Este lugar es una fonda rusa. Con esto no se busca un título mamador o
pretencioso para el concepto. Es lo que es. Un fonda, con look de fonda, platos
de fonda, sillas tubulares con asientos de plastipiel roja, que sirve comida
rusa.
De entrada hay una amplia selección de empanadas, que
también puedes pedir para llevar. El mesero nos recomendó una de carne molida (que hoy aprendí es la base
de muchos platillos Rusos), la otra de espinacas con queso. La primera estaba
deliciosa, la carne tenía un sazón mucho más rico que la típica argentina, condimentada de otra
forma, con mucho sabor. La de espinacas y queso se la pueden ahorrar. Pueden pedir una salsa verde (si, la típica salsa verde de fonda) y le va muy bien a la empanada. Nadie los va a ver feo.
Después pasamos a las ensaladas. Pedimos la tradicional ensaladilla Rusa, diferente al sidedish de los bares de tapas españoles, pues en el famoso revoltijo de papa, chicharos y mayonesa, esta tenía una saborcito especial, de mayonesa hecha en casa y con una receta especial, además de pedacitos de salchicha. MUY
buena. Pero la que es imperdible es la ensalada Shuba, que tiene col morada y
arenque. Tuvimos que repetir. Las porciones no son muy grandes, así que
no se confíen de la foto impresa en el menú.
Ensaladilla Rusa.
Ensalada Shuba
A estas alturas sabes que si las ensaladas y las empanadas
han superado tus expectativas, lo que viene se va a poner muy interesante. Pedimos
dos sopas, la Borsh que es de betabel con pedacitos de carne descebrada y col
morada, una combinación de sabores impecable. Pero la que nos voló los sesos
fue la sopa Rassonik. Un most de este modesto lugar. Es una sopita de verduras
con cebada que te dan ganas de tener el triple de frío y estar en una cabaña en
las montañas rusas para disfrutarla más. El toque de la crema siempre se agradece.
Sopa Rassonik
De los platos fuertes, obviamente está el típico Guylash,
que dejamos para otra ocasión, y nos fuimos directo con un platillo
tradicional ruso: Golubtsy. Este consiste en carne molida envuelta en col bañada en
salsa de tomate. Puré de papa de guarnición para rematar la delicia de este platillo. Imperdible. El sabor de la carne, con la col, y la salsa de
tomate arriba, combinada con la guarnición es
de esos platillos que se van disfrutando por capas, cada sabor va
saliendo en el momento justo, ninguno se tropieza con el otro. Un verdadero
manjar.
El segundo plato fuerte que pedimos fue una albóndiga
extendida con un salsa de champiñones, un guiso muy redondo, delicioso. Pero
definitivamente el Golubtsy se gana el primer lugar (si vienen con hambre los
dos valen mucho la pena).
Para rematar el postre estelar de la casa es un pastel de
miel, de esos que tienes que quitarte el miedo a empalagarte para darle el
disfrute que se merece. Fue el único que probamos. El café no es nada malo, así
que si terminan con el food coma que este lugar se merece, un expresso la arma
perfecto. También hay un vodka de la casa que vale la pena probar derecho y una
selección correcta de cervezas bálticas. Le van de maravilla a la comida.
Conclusión, no hay más gratificante que descubrir una joya
escondida. El lugar es bastante económico, y la comida vale cada centavo. Si
llegaron como yo sin tener ni idea de la comida rusa y con ánimos de experimentar,
este lugar es el idóneo.
Kolobok
http://www.kolobok.com.mx/ (ahi vienen telefonos, dirección y horarios de sus 2 sucursales).
Kolobok
http://www.kolobok.com.mx/ (ahi vienen telefonos, dirección y horarios de sus 2 sucursales).
Jose A. Casas-Alatriste
















