Sunday, April 17, 2011
El Casero que decidió NO venderle a Rockefeller
Tengo una extraña forma de administrar mi memoria. Pareciera que tengo algunos recovecos en mi disco duro que guardan información absolutamente irrelevante durante décadas, pero ahí, intactas o al menos bastante precisas.
Uno de estos recuerdos absurdos toma lugar en un documental que vi en la televisión hace seguramente más de 10 o 15 años, sobre una pequeña esquina en el complejo del Rockefeller Center, cuyo dueño, al momento en que se estaba gestando el magno proyecto, decidió no vender su propiedad.
No recuerdo más detalles del documental. Probablemente con el tiempo alimenté la historia con un antiguo bar, o un restaurante de hamburguesas, cuyo dueño, orgulloso propietario, decidió mantener, junto con sus ladrillos, a pesar de los cañonazos del millonario.
Hoy me pasé casi 1 hora en Google tratando de encontrar más información acerca de este casi mito urbano, o anécdota perdida en el tiempo. Me fue imposible. Lo que sí logré hace algunos días fue darme a la tarea de buscar un edificio con dichas características. Y en una tarde soleada decidí darle la vuelta a la cuadra completa del Rockefeller. Ahí está.
Recuerdo que el documental mencionaba que el proyecto total del Rockefeller tuvo que ser modificado debido a la negativa de adquirir dicho inmueble, no lo dudo. Lo poco que encontré sobre esta propiedad fue este blog con fotos de "edificios parchados" o "architectural holdouts".
Podría hacer más interesante este post, añadiendo una historia inventada sobre los motivos que tuvo el señor XXX para no vender. Alguna anécdota simpática como la mala sensación que percibió del comprador por el color de su corbata; por una cuestión de terquedad o venganza ante una mujer insistente de avaricia; o como una venganza discreta ante el atropello del comprador con el mural de Diego Rivera destruyéndolo por contener una imagen de Marx (aunque esta explicación tenga ya una contradicción cronológica). Prefiero evitarlo y dejarles a ustedes ese "llena el espacio" de la anécdota, que difícilmente será desmentible, pero siempre será interesante para algún interlocutor fanático de esta ciudad.
(Dejo más fotos tomadas con mi camarita...)
Jose A. Casas-Alatriste
Subscribe to:
Posts (Atom)




